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Por aquí corren ríos de Sangre
-Anexo al informe interceptado del espía Kerve
Vlacek, miembro del clan Nosferatu antitribu y
sacerdote de la manada Fuegos del Amanecer,
desaparecido a finales del 2000.
Puente Carlos IV Guerra de Trincheras
Por el río Vltava no solo corre agua y hielo; también
corren ríos de sangre, sangre de los Hijos de Caín. El
Puente de Carlos, como es comúnmente conocido, o el
Puente de Cenizas, como lo llaman los Hijos de Caín de
ambas Sectas, es el principal enlace entre la Ciudad
Vieja y Malá Strana y, como supondréis, la primera y
la última línea de defensa tanto para la Camarilla
como para el Sabbat. Este puente de 520 metros, el
monumento más conocido de la ciudad, es también el
lugar donde más sangre se ha vertido y más muerte se
respira en toda Praga; un umbral de piedra bajo el que
el río arrastra cada noche ecos de gritos que el
amanecer finge no oír.
Tanto el Sabbat como la Camarilla mantienen una
importante presencia en la zona, aunque invisible la
mayor parte del tiempo. Pero ni las cuadrillas de
guerra ni las manadas son el principal problema en
este territorio. Lo son los principales grupos
pandilleros y anarquistas, que atacan a libre albedrío
a cualquiera de las dos Sectas, disputando el dominio
a diario con las manadas de cabezas de pala enviadas
al frente. Sin un líder definido, pero con un
magnífico conocimiento del terreno, nos arrancan una
manzana cada noche.
Se sospecha que el líder de los anarquistas es un
vástago de edad y poder indeterminados, que ha creado
progenie en un número creciente pero extremadamente
joven en la sangre, por lo que supongo que su Sire e
incitador no debe estar a más de diez u once pasos de
Caín. Se rumorea que dicho vástago, al menos en algún
momento de su no-vida, se relacionó con la heroína
perdida de los anarquistas y gran enemiga de la
Camarilla: Tyler.
Entre los nuestros circula otro nombre en susurros:
un supuesto "pastor de almas" que ronda el Puente
como si pasara lista a los muertos. No está claro si
es siempre el mismo vástago o si la ciudad presta el
título a distintos monstruos cuando la guerra lo
exige. Algunos lo describen como un desertor de todas
las guerras, otros como el único idiota que aún cree
que este trozo de piedra puede sostener la noche
entera si alguien lo defiende el suficiente tiempo.
Dicen que fue él quien enseñó a las bandas a moverse
por los recodos del Vltava como si fueran trincheras,
y que solo responde a aquellos que entienden que
sobrevivir no es ganar, solo seguir arrastrando los
mismos fantasmas una noche más.
Esta información, de dudosa veracidad, fue obtenida
bajo presión de un joven anarquista cobarde que
residía a varios kilómetros de la ciudad. Antes de que
me viera obligado a poner fin a su existencia,
afirmaba viajar acompañado de una chiquilla suya
-según él, dotada de inquietantes dones de
clarividencia- capaz de contemplar, en sueños, el
porvenir de la ciudad. Mis escasas incursiones en
aquella zona no han confirmado nada de esto: jamás
hallé rastro de la muchacha. Sin embargo, el
anarquista habló también del veterano del Puente: un
vástago que la habría protegido durante algún tiempo,
utilizándola como guía para anticipar los movimientos
de ambos bandos, hasta que desapareció sin dejar más
rastro que nuevas historias de emboscadas imposibles.
Sospecho que el anarquista mantuvo vínculos con algún
miembro de la Camarilla local, quizá buscando refugio
o poder. Insto a la Espada a iniciar una búsqueda
inmediata de la presunta clarividente. Si realmente
existe, su mirada onírica ya se ha posado sobre la
urbe... y puede que la ciudad misma esté soñando con
nosotros en su interior.
Mención aparte merece mi reciente investigación sobre
las estatuas situadas a ambos lados del puente. Hay
más de una cincuentena, muchas de las cuales son
copias debido al deterioro del clima (las originales
descansan en el Lapidarium del Museo Nacional). Todas
ellas forman -o formaron- parte de una intrincada red
desconocida que algunos Koldun de nuestra Secta
afirman pertenece a la red geomántica de defensa de la
Capilla Tremere, impregnada de la hechicería de su
clan. Aún así, dicha red parece anterior incluso a las
presuntas construcciones de Maese Zelios. No he
conseguido más información sobre su utilidad o
función. La considero inactiva. O dormida, que a veces
viene a ser lo mismo.
El Metro de Praga Guerra Subterránea
El metro de Praga, con su característico estilo a
medio camino entre lo nuevo y lo viejo, no debería
entusiasmar a cualquiera que tenga el valor de pasear
por sus solitarias estaciones cuando la noche cae
sobre la ciudad.
El metro es uno de los bastiones más disputados y
estratégicamente más importantes de todo Praga, debido
a que sus raíles y estaciones conectan todos y cada
uno de los oscuros y fríos rincones de la ciudad entre
sí. Todos saben que controlar el metro es controlar el
submundo, controlar la ciudad desde sus entrañas y
poseer una de las reservas de ganado más importantes
de toda Praga.
Durante las Noches de la Ceniza Blanca, el metro,
junto con las alcantarillas de Praga, fue una de las
zonas más transitadas y más desbordadas de la hora de
la muerte. Sus oscuros túneles han sido bautizados en
fuego con la ceniza de cientos de vampiros de todos
los bandos que han fenecido en su tenebroso interior
al son de los chirridos de las metálicas y peligrosas
ruedas del tren.
Entre los miembros del Sabbat, muchos ritos de
iniciación y juegos de Instintos tienen lugar en él,
mientras que los anarquistas intentan construir sus
pequeñas bases de asentamiento en cada una de las
estaciones de la ciudad. Por su parte, la Camarilla
intenta recuperar el control del mismo, esperando
refuerzos de los mejores agentes para este tipo de
ambientes: los Nosferatu.
Muchos miembros del clan Nosferatu, sea cual sea su
alineación en esta guerra, consideran el metro una
extensión de las alcantarillas y, por consiguiente,
una extensión de su territorio por derecho propio. Por
ello, muchos susurran entre las sombras si no será que
todas las ratas de cloaca pretenden exigir un precio
muy alto a todas las Sectas y clanes por morar seguros
y tranquilos en las entrañas de la ciudad.
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